Amor y Síndrome de Asperger en “Adam”

10/09/2009

adam

El amor puede ser arriesgado, desconcertante y estar lleno de los peligros provocados por errores de comunicación. Eso es lo que nos viene a decir “Adam”, una particular comedia romántica que ha escrito y dirigido Max Mayer (cuya experiencia hasta ahora ha consistido en dirigir mucho teatro y algunos capítulos de teleseries), con Hugh Dancy dando vida al Adam del título y Rose Byrne.

En la película, Adam es joven, guapo y aficionado a la astronomía. Y también padece el Síndrome de Asperger, una forma cada vez más extendida de un autismo de alto rendimiento cuya marca distintiva es una incapacidad de interpretar lo que las demás personas piensan y sienten. Los afectados por este síndrome pueden ser muy inteligentes, incluso de una brillantez que se salga de lo común, pero a menudo están socialmente aislados porque perciben toda conducta humana normal como extraña, irracional y hasta disparatadamente incomprensible. Son, esencialmente, “ciegos mentales”. La vida de Adam cambia cuando conoce a su nueva vecina, Beth, una bella y cosmopolita joven que lo saca a rastras al mundo exterior, con resultados divertidos, conmovedores y totalmente inesperados. La inverosímil y enigmática relación revela hasta qué punto pueden dos personas pertenecientes a realidades distintas ponerse a prueba en busca de una relación extraordinaria.

“Adam” ganó el Premio Alfred P. Sloan (que se concede a películas vinculadas a la ciencia o la tecnología) en el último Festival de Sundance. Se estrenó el 29 de julio en Estados Unidos, en poquitos cines. A España llega el 30 de octubre. Y el tráiler pinta atractivo, ¿no? A mí me ha apetecido verla.