Capacitados para aprender

El instituto Canastell de San Vicente del Raspeig ha puesto en marcha este curso, de forma pionera en la Comunidad Valenciana, un nuevo programa de capacitación profesional inicial (PCPI) dirigido a alumnos con necesidades educativas especiales en el que, además, estos jóvenes están integrados con estudiantes sin ningún tipo de discapacidad.
Estos programas son los que antes se conocían como garantía social y están destinados a que alumnos que no han conseguido obtener el graduado escolar obtengan conocimientos de materias comunes al mismo tiempo que aprenden las bases de un oficio. Hasta este año, sólo un centro Elche ofrecía un PCPI dirigido a alumnos con necesidades educativas especiales, con la particularidad de que allí no están integrados con otros alumnos.
El programa pionero que ha comenzado a impartirse en el IES Canastell es el de Jardinería e Informática e integran el grupo estudiantes sin discapacidad y ocho alumnos con discapacidad psíquica o física que estaban hasta el momento «abocados a permanecer en centros de educación especial o a aprender oficios mecánicos y poco atractivos para ellos», señala Fran Sánchez, profesor del centro. El nuevo PCPI les ofrece la posibilidad de desarrollarse personal y profesionalmente y obtener el título necesario para trabajar o para, en los casos en los que sea posible, continuar sus estudios.
El programa curricular se ha adaptado a sus capacidades y se ha ampliado la franja de edades de los alumnos hasta los 24 años. Además, el número de cursos, dos, se puede ampliar a tres y no tienen límite de convocatorias. Cuando lo acaben, tendrán un título de cualificación profesional de nivel 1 para trabajar o acceder a un grado medio.
Entre ellos hay chavales de entre 15 y 16 años con síndrome de Asperger, autismo, síndrome de Down, retraso madurativo, trastorno general del desarrollo y también con patologías físicas.
La decisión de iniciar este programa surgió de la interacción del instituto con la Asociación para la Educación y Formación Integral de discapacitados AEFI y con el psicopedagogo Eugenio Toledo, gracias al proyecto del peluche para personas con necesidades educativas especiales ‘Mona Paca’ elaborado por alumnos del centro el año pasado. «Los chavales de mi gabinete probaron el peluche y así entraron en contacto con el instituto, que se volcó en la preparación de este PCPI», explica Toledo.
Con mucha ilusión y pocos recursos, el personal del instituto y de la asociación, con la ayuda de Toledo, han creado un espacio para estos alumnos, les han dotado de material y les han asignado a una profesora de Jardinería con experiencia en este tipo de enseñanza, Loli, que además de impartirles las clases de Jardinería, será su referente en todas las asignaturas a las que asistan, entre las que se encuentran Informática, Lengua o Matemáticas y también un módulo de Fontanería.
Pero su ambición para con los chavales no se queda ahí. Cuando apenas llevan una semana de curso, los responsables ya están ideando fórmulas para que desarrollen al máximo sus capacidades. «Queremos poner en marcha una cooperativa para que los chicos puedan vender las plantas que cultiven en el instituto», indica Sánchez. Además, dos de ellos darán clase para obtener el permiso de manipulación de alimentos con el objetivo de que puedan hacerse cargo, junto a otros alumnos, de la cantina que pretenden abrir en el IES.
Y es que para el centro la integración es tan importante como la formación. «Están acostumbrados a estar aislados o a asistir a clases en las que no entienden nada. En este PCPI estudian con alumnos sin discapacidad, lo que les ayuda a normalizar su vida y, además, las clases están adaptadas a sus capacidades», explica Antonio Vera, de AEFI. Para el resto de alumnos, la experiencia es muy enriquecedora. «La mayoría de estudiantes de PCPI tienen alguna disfunción social, familiar o de comportamiento y la ilusión, el cariño y la tolerancia que aprenden al convivir con estos chavales les hace bien», indica Sánchez.
A Sofía, Ramón, Daniel y al resto de sus compañeros ilusión no les falta, como tampoco al equipo docente. Ahora, sólo necesitan sumar apoyos económicos al que ya reciben de Aefi para mantener el elevado coste del programa, para lo que apelan al Ayuntamiento de San Vicente y al Ministerio de Educación. Asimismo, están buscando, no sin dificultad, empresas que acojan a estos alumnos en el periodo de prácticas.
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